sab 19a. Ordinario año Par (Id=551)

Antífona de Entrada

Yo soy la salvación del pueblo, dice el Señor. Cuando me llamen desde el peligro, yo los escucharé, y seré para siempre su Señor.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Dios nuestro, que has puesto la plenitud de la ley en el amor a ti y al prójimo; concédenos cumplir tus mandamientos para llegar así a la vida eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Yo juzgaré a cada uno según su proceder

Lectura del libro del profeta Ezequiel
18, 1-10.13b. 30-32

Recibí esta palabra del Señor:
"¿Por qué repiten este refrán en Israel: "Los padres comieron uvas verdes y a los hijos les toca el amargor?" Por mi vida, palabra del Señor, que no dirán más este refrán en Israel. Pues todas las vidas son mías; la vida del padre y la del hijo. El que peque, ése morirá.
Si un hombre es intachable y se comporta recta y honradamente, si no participa en banquetes idolátricos, ni acude a los ídolos de Israel, si no deshonra a la mujer de su prójimo, si no oprime a nadie, devuelve la prenda al deudor, no roba, da su pan al hambriento y viste al desnudo, si no presta a interés con usura, si evita hacer el mal y es justo cuando juzga, si se comporta según mis preceptos y cumple mis leyes, actuando rectamente, ese hombre es intachable y vivirá, palabra del Señor. Pero si éste tiene un hijo violento y sanguinario, que hace alguno de estas cosas que él mismo no había hecho, este hijo no vivirá, porque ha cometido todos estas abominaciones; morirá y será responsable de su propia muerte.
Pues bien, yo juzgaré a cada cual según su comportamiento, palabra del Señor. Conviértanse de todos sus pecados, y el pecado dejará de ser su ruina. Aparten de ustedes todos los pecados que han cometido contra mí, renueven su corazón y su espíritu. ¿Por qué habrás de morir, pueblo de Israel? Yo no me complazco en la muerte de nadie, palabra del Señor. Conviértanse y vivirán".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 50, 12-13.14-15.18-19

Crea en mí, Señor, un corazón puro.

Crea en mí, Señor, un corazón limpio, renueva dentro de mí un espíritu firme, no me arrojes de tu presencia, no retires de mí tu santo espíritu.
Crea en mí, Señor, un corazón puro.

Devuélveme la alegría de tu salvación, fortaléceme con tu espíritu generoso; enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores se convertirán a ti.
Crea en mí, Señor, un corazón puro.

Pues no es el sacrificio lo que te complace, y si ofrezco un holocausto no lo aceptarías. El sacrificio que Dios quiere es un espíritu arrepentido: un corazón arrepentido y humillado tú, Señor, no lo desprecias.
Crea en mí, Señor, un corazón puro.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
Aleluya.

Evangelio

No les impidan a los niños que se acerquen a mí, porque de los que son como ellos es el Reino de los cielos

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
19, 13-15

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orara por ellos. Los discípulos los reprendían, pero Jesús dijo:
"Dejen a los niños y no les
impidan que vengan a mí, porque de los que son como ellos es el Reino de los cielos".
Después de imponerles las manos se fue de allí.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Acepta propicio, Señor, las ofrendas de tu pueblo, para que alcance en el sacramento eucarístico los bienes en que ha creído por la fe.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

Jesús, buen samaritano

En verdad es justo darte gracias, y deber nuestro alabarte, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, en todos los momentos y circunstancias de la vida, en la salud y en la enfermedad, en el sufrimiento y en el gozo, por tu siervo, Jesús, nuestro Redentor.
Porque él, en su vida terrena, pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal. También hoy, como buen samaritano, se acerca a todo hombre que sufre en su cuerpo o en su espíritu, y cura sus heridas con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza.
Por este don de tu gracia, incluso cuando nos vemos sumergidos en la noche del dolor, vislumbramos la luz pascual en tu Hijo, muerto y resucitado.
Por eso,
unidos a los ángeles y a los santos, cantamos a una voz el himno de tu gloria:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Yo soy el Buen Pastor, dice el Señor, que conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Que tu auxilio, Señor, nos acompañe siempre a los que alimentas con tus sacramentos, para que por ellos y en nuestra propia vida recibamos los frutos de la redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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